Miguel Hernández, poeta e drammaturgo spagnolo di primo piano del XX secolo, creò versi profondamente radicati nei ritmi popolari spagnoli e nelle influenze barocche, abbracciando al contempo lo spirito dei movimenti d'avanguardia europei come il Surrealismo. Nonostante la sua mancanza di istruzione formale, il suo percorso da autodidatta lo condusse a una profonda espressione letteraria, caratterizzata da immagini potenti e temi evocativi. La sua poesia incanala spesso la tragedia personale —la perdita di amici, familiari e la sua stessa incarcerazione— in opere universalmente risonanti. Hernández trasformò magistralmente le sue esperienze di guerra e avversità in canti potenti e semplici che catturano la disperazione e la speranza duratura.
The town of Navalosa in the province of Ávila features one of the bouldering areas with the highest concentration of granite blocks, offering high-quality rock, easy access, and a wide variety of grades. It is a paradise for bouldering, suitable for both beginners and those seeking new challenges. The guide includes 13 sectors in Navalosa and another in the nearby town of Navarrevisca, totaling 644 blocks and 1813 problems.
The Covid-19 pandemic has dramatically transformed the educational landscape in the USA, challenging traditional teaching methods and prompting a shift towards remote learning. This book explores the implications of these changes, examining how educators, students, and families have adapted to new realities. It delves into the impact on learning outcomes, equity in education, and the future of schooling in a post-pandemic world. Through insights and analysis, it offers a comprehensive look at the evolving nature of education amid unprecedented challenges.
Cancionero y romancero de ausencias es el último poemario de Miguel Hernández, inacabado por su muerte. Fue escrito mientras se encontraba en prisión y publicado póstumamente en Buenos Aires, Argentina. Con él, el oriolano alcanza su madurez literaria.
Si existe un poeta del siglo XX en el que vida y obra se hermanan sin impostura, éste es Miguel Hernández. Su afición a la lectura, su gusto por los clásicos y la poesía transformaron su contacto con la naturaleza en una fuente inagotable de inspiración, que alimentó sus versos. La evolución de su obra se divide en cuatro etapas: tras sus primeras composiciones gongorianas y puristas (Perito en lunas), avanza hacia la poesía impura de Neruda y los poetas del 27, para dar expresión al amor y a la crisis vital que lo acompaña (El rayo que no cesa). A comienzos de la guerra civil, su esperanza en la lucha desplaza su poesía hacia el lenguaje llano de la canción popular y la lírica tradicional (Viento del pueblo y El hombre acecha). Pero sus anhelos fracasan y el cansancio asoma en versos que alcanzan su expresión más madura e íntima, espantado por el espectáculo bélico, herido por la muerte de su hijo y la forzada lejanía de la amada (Cancionero y romancero de ausencias). El poeta y novelista José Luis Ferris ha preparado esta antología, de la que afirma: «Pocas obras presentan una coherencia tan sólida, tan rica de pasión y de talento, tan unida a un origen y a un destino.»
La vida breve y dolorosa de Miguel Hernández [1910-1942] es la más exacta cifra de su pueblo. Ninguno de sus grandes contemporáneos se le empareja en esta diputación, que es como un ilustre y duro destino. Leer este libro es apresar, en el tránsito de un hombre, todo el quehacer terco e invencible de su gente. La poesía de Miguel Hernández expresa profunda y radicalmente el dramático momento que vive su autor porque es, más que ningún poeta de su día, porción sangrante de la lucha secular en que participa. El pueblo español, recio, poderoso, invulnerable, contiene reservas invencibles que no pueden manifestarse sino por la palabra exaltada y tajante. En la medida en que la vieja rebeldía acogotada muestra sus fuerzas, los grandes creadores alcanzan una intensidad y una clamorosa virtud que no se conocen por otras tierras. El poeta de Orihuela es, su plural resonancia, un caso solitario por directo y fiel... Su gracia es, como la del Romancero, sobria y a punto, espontánea y certera. El hallazgo en el decir y en imaginar nacen de la misma sustancia creadora y como su movimiento esperado. Poesía de carne y hueso - de carne ansiosa y de hueso calcinado-, logra un dibujo neto y erguido en que la voluntad elocuente llega a lo impasable.
"Los poetas somos viento del nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas", confiesa Miguel Hernández en la dedicatoria de "Viento del pueblo" (1936-1937). Y así surgen los poemas de este libro con su nota dinámica, su tono épico y su febril entusiasmo. El poeta a lo largo de toda la obra canta los dolores y aspiraciones del pueblo en guerra con el que se identifica totalmente.