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Con su Pittura Metafisica, el pintor italiano nacido en Grecia Giorgio de Chirico (1888-1978) ejerció una notable influencia en la vanguardia europea de entreguerras, y fue aclamado por artistas de la talla de Pablo Picasso y Paul Éluard. La Pittura Metafisica del artista situaba figuras con aspecto de maniquíes o estatuas en espacios con perspectiva de punto único, como plazas de una ciudad, soportales que van disminuyendo de tamaño, paredes lejanas o interiores claustrofóbicos. Las perspectivas angulosas, las sombras impresionantes, los planos geométricos y los vacíos en el espacio conformaban composiciones dramáticas en las que se escondía una sensación de ansiedad y soledad. Las pinturas buscaban inquietar, que el observador se replanteara la realidad y buscara bajo las apariencias recuerdos esquivos y percepciones inesperadas. Mientras que los surrealistas afines a Breton recurrían a las teorías del inconsciente de Freud, De Chirico se sentía fascinado por Nietzsche. Esta rigurosa introducción al artista explora las inquietantes sombras y siniestros rincones de la Pittura Metafisica del pintor así como su posterior progresión a un estilo más clásico, un cambio muy criticado por los surrealistas que tanto admiraron sus primeras obras.
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Giorgio De Chirico, Magdalena Holzhey
- Lingua
- Pubblicato
- 2005
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- (In brossura)
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- Titolo
- Giorgio De Chirico
- Lingua
- Spagnolo
- Autori
- Magdalena Holzhey
- Editore
- Taschen
- Pubblicato
- 2005
- Formato
- In brossura
- Pagine
- 96
- ISBN10
- 382284151X
- ISBN13
- 9783822841518
- Serie
- Valutazione
- 4,05 su 5
- Descrizione
- Con su Pittura Metafisica, el pintor italiano nacido en Grecia Giorgio de Chirico (1888-1978) ejerció una notable influencia en la vanguardia europea de entreguerras, y fue aclamado por artistas de la talla de Pablo Picasso y Paul Éluard. La Pittura Metafisica del artista situaba figuras con aspecto de maniquíes o estatuas en espacios con perspectiva de punto único, como plazas de una ciudad, soportales que van disminuyendo de tamaño, paredes lejanas o interiores claustrofóbicos. Las perspectivas angulosas, las sombras impresionantes, los planos geométricos y los vacíos en el espacio conformaban composiciones dramáticas en las que se escondía una sensación de ansiedad y soledad. Las pinturas buscaban inquietar, que el observador se replanteara la realidad y buscara bajo las apariencias recuerdos esquivos y percepciones inesperadas. Mientras que los surrealistas afines a Breton recurrían a las teorías del inconsciente de Freud, De Chirico se sentía fascinado por Nietzsche. Esta rigurosa introducción al artista explora las inquietantes sombras y siniestros rincones de la Pittura Metafisica del pintor así como su posterior progresión a un estilo más clásico, un cambio muy criticado por los surrealistas que tanto admiraron sus primeras obras.

