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El Dr. Miklos Nyiszli, médico y ex prisionero del campo de concentración de Auschwitz, fue empleado en los crematorios y piras de Birkenau, donde millones de personas perdieron la vida. Nyiszli relata la historia de estos crematorios, construidos por decenas de miles de prisioneros que, a pesar del frío y la miseria, trabajaron incansablemente para edificar una terrible fábrica de muerte. Estos prisioneros, hambrientos y vestidos con harapos, fueron obligados a construir un lugar donde sus propios cuerpos serían reducidos a cenizas. En una noche, mientras reflexionaba en soledad, fue testigo de gritos aterradores interrumpidos por disparos, lo que lo llevó a contar setenta gritos mortales y setenta caídas. Al entrar en la sala, se preparó para lo peor, pero la escena que encontró superó todas sus imaginaciones, revelando la brutalidad y el horror de la vida en Auschwitz.
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Fui asistente del doctor Mengele, Miklos Nyiszli
- Lingua
- Pubblicato
- 2011
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- (In brossura)
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- Titolo
- Fui asistente del doctor Mengele
- Lingua
- Spagnolo
- Autori
- Miklos Nyiszli
- Editore
- Frapbooks
- Pubblicato
- 2011
- Formato
- In brossura
- Pagine
- 194
- ISBN10
- 8392156765
- ISBN13
- 9788392156765
- Serie
- Tag
- Saggistica, Tema stórico, Storie vere, Biografie, Storia, Autobiografie e memorie, Storia Militare, Guerre, Seconda guerra mondiale, Olocausto
- Titolo originale
- Dr. Mengele boncolóorvosa voltam
- Valutazione
- 4,5 su 5
- Descrizione
- El Dr. Miklos Nyiszli, médico y ex prisionero del campo de concentración de Auschwitz, fue empleado en los crematorios y piras de Birkenau, donde millones de personas perdieron la vida. Nyiszli relata la historia de estos crematorios, construidos por decenas de miles de prisioneros que, a pesar del frío y la miseria, trabajaron incansablemente para edificar una terrible fábrica de muerte. Estos prisioneros, hambrientos y vestidos con harapos, fueron obligados a construir un lugar donde sus propios cuerpos serían reducidos a cenizas. En una noche, mientras reflexionaba en soledad, fue testigo de gritos aterradores interrumpidos por disparos, lo que lo llevó a contar setenta gritos mortales y setenta caídas. Al entrar en la sala, se preparó para lo peor, pero la escena que encontró superó todas sus imaginaciones, revelando la brutalidad y el horror de la vida en Auschwitz.


